Sostiene Pereira, y es parte importante de su alegato, que estaba solo. Que rara vez alguien lo acompañaba al café. Que vivía soberanamente solo desde la muerte de su esposa a la que solía hablarle de las pocas cosas importantes que le ocurrían durante días y semanas solitarias, encorvado sobre su maquina de escribir, aferrado al Larousse. Esa soledad la rompían las clarinadas del regimiento vecino, el paso acompasado de los soldados, mensajeros de una sociedad que se quería definitivamente autoritaria y vertical, o personajes que vienen desde el lado obscuro.
Sostiene que era este el clima de una república que había dejado de serlo sin darse cuenta, en donde nada democrático podía ya tener sentido. A más del Jefe, sólo existía la nulidad,no habían Otros. Y esa soledad es una clave, sostiene, porque tiene un límite. La soledad de cada quien sostiene al sistema, él busca parcelarnos en nuestras actividades, y en separándonos nos controla. Por eso el camino del doctor Pereira se va bifurcando en encuentros y solidaridades. Y al final de cuentas, sostiene, no está tan solo.

"Sostiene Pereira" fue escrita por Antonio Tabucchi, llevada al cine por Roberto Faenza e interpretada por Marcello Mastroiani.